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Pilón de Montemayor del Río
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Fuentes de Vida
Las fuentes de nuestros pueblos nos hablan de vida, de historias, de relaciones sociales, de trabajo de hombres y mujeres que han vivido de ellas y por ellas. Desde siempre han estado unidas al ser humano, tanto al que vive en los lugares donde se ubican, como a los que ocasionalmente pasan y hacen un descanso en el camino para saciar su sed. Muchos asentamientos humanos se han elegido en torno al agua, bien de un río, o bien de una fuente, incluso algunos han incluido dentro de su nombre este elemento: Fuentebuena, Valdefuentes de Sangusín, Montemayor del Río, Vallejera de Ríofrío, Lagunilla, Fuentes de Béjar. Las fuentes, han tenido gran importancia en la vida tradicional de nuestros pueblos, acogen innumerables rasgos y connotaciones de tipo mágico, desde el origen de su formación hasta las características curativas de sus aguas. En Horcajo de Montemayor, una fuente de aguas, con un característico olor, dicen los del pueblo que esconde poderes mágicos y curativos, se trata de aguas sulfurosas, beneficiosas para la salud de hombres y animales. A parte de las leyendas más o menos imaginativas sobre el origen de muchas fuentes, existen desde simples manantiales que vierten su líquido directamente al suelo, hasta elaboradas fuentes en las que el agua descansa dentro de un arca para protegerla de las impurezas y facilitar la sedimentación de lodos y arenas. Además de saciar la sed y servir de remedio medicinal, las fuentes eran un punto importante para las relaciones sociales de los pueblos. Muchas de ellas se convertían en lavaderos, donde las mujeres llevaban a cabo la tarea de lavar la ropa, tarea agradable en verano y dura en invierno, cuando el agua llegaba helada y sonrojaba sus manos. También las niñas trabajaban en ellas cuando en las casas no había agua corriente y eran las encargadas de ir con los cántaros a buscarla. Los hombres, con los rebaños, hacían un alto alrededor de las fuentes y abrevaderos al comienzo y al final de la jornada. Allí se charlaba, se comentaban las noticias, se jugaba e incluso, hablando con los lugareños nos cuentan historias de amores, cuando mozos y mozas hacían coincidir sus quehaceres entorno a la fuente. Hoy en día, se conservan estas fuentes en la mayoría de los pueblos, ahora ya no se utilizan para llevar el agua a las casas pero sí para el ganado y junto a su canto se siguen parando a charlar. En estos momentos constituyen un patrimonio cultural de los pueblos. Con ellas como protagonistas han surgido rutas de senderismo, en Sorihuela hay una llamada "Ruta de los Caños" que hace un recorrido por fuentes, pilones y lavaderos, en Candelario, sus llamativas regaderas, tan útiles en otro tiempo para lavar las calles en épocas de matanza ahora les dan encanto y tipismo, en Montemayor del Río, el antiguo rollo jurisdiccional, símbolo de autoridad y justicia se ha convertido en fuente. Testigos de la historia y parte de ella, el agua de nuestra comarca, "fuente de vida". No podemos terminar sin hablar de las fuentes de Béjar, algunas señoriales, como la fuente de "La Sábana", llamada así por la cortina de agua que mana de su monumentalidad, construida en granito con impresionantes mascarones soplando el agua para ser recogida en conchas y volver a manar hasta su base de estrella , o la de los ocho caños con los dioses enfadados dejando caer el líquido de sus bocas, la del cisne, la del paraguas, la del escudo…todas ellas descansan y dan sosiego en los jardines de la villa renacentista de "El Bosque", un lugar concebido para deleitarse con el poder del agua, en el que, se utilizó este elemento para el disfrute de los sentidos y para el divertimento de damas y caballeros de la nobleza, el sueño de un duque caprichoso que viajó hasta unas tierras, entonces lejanas, para traer la belleza de aquellas villas italianas de las que había oído hablar. Con el paso del tiempo, se fueron añadiendo nuevos elementos al jardín, la pasión por el juego y la imaginación de los duques crearon las "trampas de agua", chorritos escondidos tras los bancos, camuflados en los puentes y en el suelo frente a las fuentes, que una mano astuta accionaba, mojando a los incautos que se acercaban y causando la hilaridad de los invitados. Pero Béjar también alberga, muchos sencillos caños en los rincones de sus plazoletas o en las paredes de sus edificios, fuentes que refrescan en verano y acompañan los inviernos, rompiendo el silencio de la noche con el sonido del agua sobre la piedra, a veces, caminando por las calles, llama la atención del paseante ese sonido rítmico y constante, al volverse para ver su procedencia, la visión de miles de brillantes gotitas heladas, por un instante, crean la ilusión de estar viendo un tesoro de un cuento de hadas.
Regaderas en las calles de Candelario
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Fuente del pueblo de Sanchotello e |
Fuente de la Corredera Alta en Candelario |
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